jueves, 30 de mayo de 2013

Cuando era musa de otros.

Jugabas a ser poeta y artista, músico y pintor
y yo la musa.

Cuando la poca poesía que había
era la escrita en el braille de mis lunares,
y la única música, desgastada y rota, era la que producía yo 

cuando los tocabas.

De pintor tenías poco
pero se te daba genial hacer tu papel
al cubrirlo todo de negro
cuando era yo la que recitaba y no eras tu el que lo escribía,
el que me escribía.


miércoles, 29 de mayo de 2013

De barcos e intentos de versar.

Somos barcos
que no flotan.

Que se tocan
y se hunden,
en un mar
de ganas
de naufragar,
el uno en el otro.


Sin salva-vidas,
porque, si no,
qué emoción tienen los juegos
del corazón
sin riesgo
de que te lo rompan.

sábado, 25 de mayo de 2013

Tiene razón cuando dice aquello de que cree que tiene indicios de bipolaridad.

Es bi-polar,
fría, como el polo sur y el polo norte, que es lo que hace que pierdan los demás por un par de excesos de velocidad en sus curvas. Que todos, menos el único que no quiere intentarlo, las dan mal. Y terminan en siniestro. Que es el mejor adjetivo para definir cuando se pone a gritar apretando los dientes y tragándose las lágrimas. Las que dice no derramar, pero con ellas podría formar mares.
Y cuántos pagarían por nadar en su mar,
muerto
de esperanzas ya, bombeado por un corazón manoseado por muchos, porque ,dice, que si el corazón de cualquiera cabe en un puño es para que dejemos el nuestro en las manos de otros.
De otro.
Otro defecto, intenta ser calculadora, pero siempre va mal de pilas y termina por dar el resultado a voleo, y lanza un beso al aire, a ver si la suerte, antes que la muerte, le manda un guiño y lo recibe el que sabe de velocidad, de sus caderas y de como evitar los siniestros que forman mares. O no evitar que se formen, pero que sabe como beberlos. Beberla. Aunque tenga riesgos de convertirse en adicto y que, después, ningún vino tinto sepa consolarle de la ausencia de las carreteras por donde (se) corría. Porque ella te da el sur y te hace perder el norte, en sus polos.

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miércoles, 22 de mayo de 2013

Por la noche no sé bien sobre qué escribo.

Dicen que salgas, que toca que amanezca.
Y a ti te da miedo de que al rato el mar se te beba como a una yema tibia, mientras toca Love of Lesbian en un LP que nadie sabe quién lo ha puesto, ni por que suena, pero bailan a su ritmo.
Como hacen con los políticos.
No te ves capaz de salir a alumbrar al mundo sin darte cuenta de que ya iluminas el mio.
Me iluminas tanto, que me quemas.
Debes de ser fuego - te digo - cada vez que juego contigo me quemo.
Y ríes.
Joder, que calor.
Y bailas esa música de antes mientras, no el mar, pero yo, te bebo. Como bebo los tequilas cuando no estás.Como si estuviera en una competición para ver quién te sueña antes. O te olvida. No me acuerdo.
Joder ven ya, que la luna dice que no te cubre más turnos. Que a ti te trato mejor. Que a ti te bebo mejor.

jueves, 16 de mayo de 2013

Odio los días de lluvia, saben.


Los odio porque la sociedad les ha dado el papel de nostálgicos y, no se crean, lo representan muy bien, te empapan de recuerdos, tristeza y, claro está, nostalgia.
Y recuerdo. Y entonces, en mi también se hace la lluvia. Recuerdo mi infancia y, dios, como moja. No me malinterpreten, no es que fuera mala o que tenga un pasado duro, no me fue mal, el problema es el ahora.
De recordar lo que no me gusta es el presente, paradójico ¿no? Déjenme que me explique.
Una vez leí que el miedo es temporal, que solo tienes miedo del pasado o del futuro. Es simple, del pasado temes que se repita algo malo o desagradable, y el futuro igual, solo que se suma la incertidumbre, el temor a lo desconocido.
Bueno, pues a lo que yo tengo miedo es a mi yo del pasado. A mi yo del pasado en el ahora (ahí entra en juego la temporalidad) y que vea en lo que me he convertido, en lo que se ha convertido, y se defraude.
Claramente, sé que es imposible, sé que mi yo del pasado nunca podrá presentarse en la actualidad, y derrumbarse al ver lo que la vida le depara, o lo que si mismo va a provocar que le depare. Pero, llámenme romántico, sigo creyendo en aquello de que si Peter Pan y el niño interior. Así que cuando recuerdo me da por pensar en él, y le veo abatido en un rincón de mi, náufrago entre lágrimas que lo que en realidad son, es cada uno de los sueños incumplidos que se han ido evaporando formando así nubes, acabando en tormenta, en lluvia, nostálgica, como esos días de los que hablo.